Tu calidad de vida está determinada por tu actitud.

Una actitud positiva te mantiene saludable y lleno de energía, lo que deja excedentes para la creatividad.

Por ello, positiviza tu cerebro porque tu cerebro en positivo trabaja mucho mejor de lo que lo hace en negativo, neutro o estresado. Tu inteligencia global crece, tu energía crece, tu creatividad crece.

Los estudios demuestran que el cerebro trabajando en positivo es un 31% más productivo, es un 37% mejor en ventas, y, en el caso de los médicos, son 19% más rápidos y más certeros en dar un diagnóstico.

Decide desde hoy que siempre elegirás la reacción más ingeniosa.

Y hazlo cada vez y con antelación a cualquier situación a la que debas enfrentarte.
Elige construirte una Mentalidad superadora.

La mentalidad superadora es un estado mental en el que se generan creencias positivas sobre uno mismo y sobre el universo:

• Permite ver el mundo desde una perspectiva de valentía y confianza, donde la curiosidad natural permite vencer el miedo a lo desconocido.
• Se asienta sobre la creencia de que todo aquello que buscamos al final va a ser muy bueno.
• Deriva de la fe en que las fuerzas del universo son inherentemente positivas para todas las personas.
• Es una confianza ciega en el poder nutritivo de las emociones positivas aún en los entornos más adversos, ya que, para las personas con mentalidad superadora las tormentas no son más que estados temporales a los que siempre sigue el sol.

Ten siempre a mano el recuerdo de anécdotas y ejemplos de situaciones superadoras.

Como el ejemplo de Richard Branson que encontró las circunstancias adecuadas para crear una empresa:

Decidió montar su línea aérea Virgin Atlantic después de intentar reservar un vuelo a Nueva York y pasarse la mañana pulsando el botón de rellamada en el teléfono, ya que la única compañía que volaba a Estados Unidos comunicaba constantemente.

¿Cuántos de nosotros nos hubiéramos limitado a maldecir o a sentirnos frustrados? Él, en cambio, vio una oportunidad.

En mis conferencias siempre cuento esta anécdota-chiste:

“Erase una vez una barbería situada en una esquina muy concurrida en el centro de la ciudad.

Un buen día, una nueva barbería abrió justo en la esquina de enfrente ofreciendo cortes de pelo por tan solamente la mitad de lo que costaban en la barbería de “toda la vida”.

“Cortes de pelo a 6 euros”,
podía leerse en unas letras tipográficas grandes y chillonas.

El dueño de la primera barbería estaba desesperado. Si rebajaba sus precios a la mitad tendría que cambiar todo su estilo de vida: sus hijos tendrían que dejar de estudiar en las escuelas en donde lo hacían, se terminarían las vacaciones en agosto, ya no más teatro una vez al mes, ya no más salidas de fin de semana de vez en cuando. Una vez dejó ir la rabia y la impotencia en la que se sumió después de aquella, la realidad era que no le quedaba más solución que aceptar su pobre y triste nueva situación, o cerrar.

O… ¡crear otra nueva situación!.

Si la barbería intrusa había creado unas nuevas reglas del juego, él iba a crear las suyas propias.

Y eso fue lo que hizo. El día siguiente amaneció con un gran pasquín situado a pie de calle al lado de la barbería de “toda la vida”.

Un pasquín en el que podía leerse:

“Se arreglan los cortes de pelo de 6 euros”

Por último, alimenta tu mente con ideas inspiradoras, espirituales y motivadoras durante quince minutos cada mañana al despertarte y poco antes de irte a dormir cada noche.

A mi me inspira este texto que Arthur Koestler escribió para compartir con nosotros este acto de fe que él realizaba con la vida, y que encontrarás en mi segundo libro ¡Feliz Vida! pistas para ser quien eres y emprender lo que quieres:

Aquél era un texto escrito en tinta invisible, y si bien uno no podía leerlo, el conocimiento de que tal texto existía bastaba para alterar la estructura de la propia existencia y conformar las propias acciones a aquel texto.

El capitán de un barco sale con su nave llevando en el bolsillo un sobre sellado con las órdenes que sólo podrá abrir en alta mar. Espera ansiosamente el momento en que terminarán todas sus dudas, pero cuando por fin llega ese instante y el capitán rasga el sobre, sólo encuentra en su interior un texto invisible que desafía todos los tratamientos químicos. Una y otra vez se hace visible alguna palabra o alguna figura, que indica un meridiano; pero luego todo vuelve a desvanecerse. El capitán nunca llega a conocer el texto exacto de las órdenes, ni sabe si ha cumplido su misión o si ha fracasado en ella.

Pero el saber que lleva las órdenes en el bolsillo, aun cuando no pueda descifrarlas, le hace pensar y obrar de modo distinto del de un capitán de un crucero de placer o de un barco pirata.

¡Feliz Vida!