Desarrollar permanentemente nuestra capacidad de aprendizaje es uno de los retos más complejos con los que nos encontramos todos (y no sólo los profesionales y directivos) si queremos seguir enfrentándonos con éxito a los retos que nos depara el futuro.

He aquí algunas ideas que yo utilizo y que considero que me son de utilidad. Quizás puedan extrapolarse de forma general aunque creo que sería bueno que cada uno las adaptara a su propio estilo personal.

– Preguntarme constantemente: ¿Qué he aprendido hoy?

– Revisar lo que estoy haciendo imaginando como serán las cosas en el futuro.

Observar e intentar comprender los comportamientos de mis hijos y dentro de poco el de mi nieta.

Buscar modelos de referentes personales y profesionales, intentando reproducir sus comportamientos.

Analizar y revisar mis actos analizando sus consecuencias.

Aprender de otras personas que han vivido situaciones o contextos similares.

Reflexionar sobre mis sentimientos y actitudes.

Tomar notas. Ello me obliga a reflexionar y a proponer acciones cara al futuro.

Es evidente que aunque somos probablemente la primera de las generaciones europeas que no hemos vivido una guerra, en contrapartida, somos la que hemos tenido que enfrentarnos a mayores cambios en las formas de comportamiento, de relación etc, condicionados por el desarrollo tecnológico. Una generación que hemos estado, estamos y estaremos exigidos a tener que desarrollar permanentemente nuestra capacidad de aprendizaje. Suerte para todos.