Desgraciadamente, en la actualidad aún se conoce muy poco sobre qué es lo que hace que una persona sea innovadora. Es por este motivo que en Harvard se realizó un estudio a los emprendedores innovadores para saber en qué momento concretamente tuvieron la idea para desarrollar sus negocios.

Fue entonces cuando los profesores Jeffrey H. Dyer y Hal B. Gregersen y Clayton M. Christensen en base al estudio que habían estado realizando durante seis años y que involucró cerca de 3500 personas, descubrieron que los ejecutivos de grandes compañías no se sienten responsables de tener buenas ideas, pero si de facilitar el proceso de la innovación. Por contra, los ejecutivos de compañías de innovación no delegan esta tarea sino que se encargan ellos mismos. Entonces, nos preguntamos, ¿cómo lo hacen?

Los tres profesores identificaron cuáles son las cinco habilidades que distinguen a los ejecutivos más innovadores. Estas son:

• Asociar: es la capacidad de relacionar conceptos que en primera instancia se creerían inconexos. Las personas relacionamos las palabras con nuestras experiencias personales. Por eso, cuanto más diversos sean nuestros conocimientos, más conexiones podremos establecer.

• Cuestionar: para ser eficaces, los innovadores se preguntan: ¿Por qué?, ¿Por qué no? y ¿Y si…? Los emprendedores innovadores buscan romper con lo establecido. Como dijo Peter Drucker, lo importante y difícil no es encontrar buenas respuestas sino buenas preguntas.

• Observar: los innovadores detectan detalles del comportamiento de su entorno que les sugieren nuevas formas de hacer las cosas. Las ideas pueden surgir observando el comportamiento diario de las personas.

• Experimentar: crear prototipos y pruebas piloto para probar las nuevas ideas constantemente. Cuantas más culturas se hayan conocido, más capacidad se tiene para ofrecer productos innovadores.

• Relacionarse: es importante perder tiempo y esfuerzos probando las nuevas ideas con algunos contactos porque así se consiguen tener diferentes perspectivas. Los innovadores se relacionan con todo tipo de personas para aumentar su conocimiento.

El asociacionismo es el pilar sobre el cual se sujetan las otras 4 habilidades. Además, la manifestación de estas características es única en cada persona. Por este motivo, se asimilan las 5 habilidades necesarias para ser innovador al DNA.

Al hacer el símil con el DNA, es fácil llegar a preguntarnos si estas características vienen predispuestas genéticamente. Pues bien, un tercio de estas habilidades sí tienen un componente genético, sin embargo, los dos tercios restantes pueden aprenderse mediante la práctica. Por este motivo, podemos afirmar que los innovadores no nacen, se hacen.

La iniciativa empresarial innovadora, no es una predisposición genética sino que es un esfuerzo activo. El eslogan “Piensa Diferente” de Apple es inspirador pero está incompleto ya que para pensar diferente, primero se debe actuar diferente.