Lluis Soldevila, formador en Alto Rendimiento, desvela lo que realmente diferencia a un candidato de otro.

En un momento en el que las listas del paro se están ampliando a un ritmo incesante, diferenciarse del resto de competidores es esencial. Del mismo modo, mantener el puesto de trabajo y conseguir el éxito en él, se vuelve clave en una época como la actual. Es complicado desmarcarse en un escenario en el que la calidad formativa del resto es igual o superior.

Por este motivo, Lluis Soldevila, consultor y formador en Alto Rendimiento, pone el acento en la actitud como clave hacia el éxito. Sin embargo, esa actitud tiene que trabajarse y gestionarse centrándose en las fortalezas de cada uno.

Autoanalizarse
Lo principal que hay que tener en cuenta a la hora de marcarse el camino hacia el éxito es el autoconocimiento. Este el es punto de partida del DAFO personal®, una técnica desarrollada por el consultor Lluis Soldevila, que aplica el concepto “marketiniano” de analizar Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades al ámbito del desarrollo personal y profesional.

“La idea es focalizarse en aquello en lo que somos buenos minimizando las debilidades. Hasta ahora el planteamiento había sido enfocado a empresas y/o productos pero se trata de aplicarlo a personas. Además, hasta el momento, el concepto se centraba en minimizar las debilidades. Se trata de centrarse en las fortalezas” afirma Soldevila.

Las cuatro actitudes del éxito
Tal y como destaca Soldevila, en el camino hacia el éxito el secreto está en la actitud, “es lo que nos diferencia del resto” a lo que añade “es lo que determina el valor que aportamos”. En cuanto al tipo de actitud que es necesaria para lograr éxitos profesionales, Soldevila, se centra en cuatro tipos, las que él denomina PIRO, proactividad, ilusión, responsabilidad y optimismo.

El fracaso no es tal, es un failure
Por otro lado, en la sociedad actual existe un gran miedo al fracaso. Esto es algo que paraliza y que no deja que la persona se desarrolle profesionalmente. “El miedo a la equivocación, al fracaso es uno de los más paralizantes”, comenta Soldevila. De hecho, en otras culturas como la americana, no se utiliza la palabra fracaso, sino solo fallo (failure). De hecho, el término fracaso no existe.